¿Se cortó la luz, se te quemó el térmico o volviste de vacaciones con la heladera apagada? Sacamos el olor penetrado a carne, pescado y comida fermentada. En la enorme mayoría de los casos, no hace falta tirar la heladera.
Retiramos lo que ya no sirve y lo descartamos, así no tenés que ser vos el que abre la puerta.
Bandejas, cajones, anaqueles y burletes salen y se lavan aparte, uno por uno.
El olor no está en el aire: vive en el plástico poroso y en la goma de la puerta. Con lavandina y desodorante de ambiente vuelve a los dos días.
El punto que casi nadie limpia y donde queda estancada el agua que hace que el olor reaparezca.
Moho y restos incrustados en las gomas de la puerta, que además son la razón por la que empieza a cerrar mal.
Usamos productos aptos para superficies en contacto con alimentos. Podés volver a cargarla el mismo día.
Grasa, polvo y pelusa del condensador. Además de limpieza, es eficiencia: enfría mejor y consume menos.
Exhibidoras, freezers de pozo y heladeras de bar, kiosco o rotisería.
Cuánto tiempo estuvo apagada y qué había adentro. Eso define el tratamiento y cuánto va a llevar.
No hace falta mover la heladera ni llevarla a ningún lado. Vamos con todo lo necesario.
Te dejamos las indicaciones para las primeras 48 horas y quedamos atentos por WhatsApp por cualquier cosa.
Sí, y es el caso que más nos llega: heladera apagada por un corte de luz o un térmico roto mientras el cliente estaba de vacaciones. El olor se mete en el plástico y en el burlete, y con lavandina sola no sale. Se necesita desarmar, tratar el material y limpiar el conducto de desagote.
Casi nunca. Salvo que el moho haya llegado al aislante interno o el plástico esté fisurado, se recupera.
Entre una y tres horas, según el tamaño y el estado en el que esté.
Sí, una vez que está seca. Trabajamos con productos aptos para superficies en contacto con alimentos.
Sí: exhibidoras, freezers de pozo y heladeras de bar, kiosco, rotisería o despensa.