Si en tus canaletas ya crecen yuyos, no es un tema estético: es tierra acumulada de años y el agua dejó de correr. Cuando llueve fuerte, esa canaleta rebalsa y el agua baja por la pared, por el alero o directo sobre la madera. Lo limpiamos antes de que se convierta en una humedad que cuesta veinte veces más.
Yuyos con raíz, hojas, tierra y barro compactado. Todo se saca a mano, se embolsa y se baja: no lo empujamos hacia la bajada, porque eso solo mueve el tapón unos metros más adelante.
Verificación de cada bajada y destape desde arriba si hace falta. Al terminar hacemos una prueba con agua delante tuyo para confirmar que corre.
Con hidrolavadora y la presión regulada según el material. Chapa, teja, membrana y losa no se lavan igual, y forzar la presión para que salga más rápido es lo que arruina las juntas.
Es lo que hace que una teja retenga humedad y que un techo plano se ponga resbaladizo. Se trata y se arrastra.
Los encuentros entre el techo y la pared, que es por donde entra el agua cuando la canaleta rebalsa.
Las del perímetro y las de la entrada, que se tapan con tierra y pasto y después inundan la vereda o el garaje.
Lavar un techo tira todo abajo. Recogemos lo que cayó en veredas, canteros y entrada: el lugar queda como estaba, pero limpio.
Si aparece una junta abierta, una perforación o una filtración que estaba tapada por la tierra, te la mostramos y te la fotografiamos.
Una foto de la canaleta desde abajo y otra de la casa entera nos dicen casi todo: los metros, la altura y hace cuánto no se limpia.
Te pasamos el número por escrito antes de empezar. La altura es lo que más pesa, y te explicamos por qué.
Verificamos los puntos de anclaje antes de subir y trabajamos con arnés y cabo de vida. Si un anclaje no ofrece seguridad, te avisamos y no subimos hasta resolverlo.
Una vez al año alcanza en la mayoría de las casas, y conviene antes de la temporada de lluvia. Si tenés árboles que caen sobre el techo, dos veces: una después del otoño y otra antes del verano.
Es la señal de que hay tierra acumulada de bastante tiempo y de que el agua ya no está corriendo bien. Todavía se resuelve con una limpieza, pero no lo dejes pasar otra temporada: cuando la humedad llega a la pared o a la madera, el arreglo es muchísimo más caro que esto.
No, no hacemos zinguería. Lo que sí hacemos es mostrarte el problema con fotos para que decidas con quién lo resolvés. Lo que no vamos a hacer es taparlo con tierra y que te enteres el día que llueve.
Depende del acceso y de los puntos de anclaje. Trabajamos con arnés y cabo de vida, y verificamos los anclajes antes de subir. Mandanos una foto de la casa entera y te decimos enseguida si lo podemos hacer y cómo.
No, si se usa bien. La presión se regula según el material: una membrana y una teja no se lavan con la misma. El daño aparece cuando se sube la presión para terminar más rápido, y eso no lo hacemos.
Va a quedar limpio y sano: sin musgo, sin tierra y sin hojas. Pero las manchas viejas de humedad y el descolorido por sol no salen con agua a presión, y forzarla para intentarlo castiga la superficie. Preferimos entregarte un techo limpio antes que uno dañado.
Sí. El equipo trabaja con cobertura ante accidentes y con arnés, cabo de vida y anclajes verificados. En un trabajo en altura dentro de tu propiedad, eso no es un detalle menor.